

Millonarios FC atraviesa un momento clave en la temporada, peleando por mantenerse en la discusión por un lugar dentro de los ocho mejores del campeonato. Sin embargo, en medio de esa presión deportiva, el club capitalino recibió un duro golpe desde lo disciplinario que impacta directamente su presente.
El Comité Disciplinario de la Dimayor sancionó al arquero Diego Novoa con seis fechas de suspensión y una multa equivalente a 33 salarios mínimos diarios legales vigentes, tras los hechos ocurridos luego del partido ante Boyacá Chicó por la fecha 11.
La decisión se basa en la investigación por la agresión denunciada contra Jacobo Pimentel en el túnel de acceso a los camerinos, una vez finalizado el compromiso. Según la resolución, el Comité concluyó que no se trató de una gresca ni de un enfrentamiento entre varias personas, sino de una agresión unilateral, lo que agravó la responsabilidad del guardameta.
Para sustentar el castigo, la Dimayor tuvo en cuenta distintos elementos probatorios, entre ellos testimonios de personas presentes en el lugar y el informe de Medicina Legal, que determinó una incapacidad de 15 días para Pimentel. Estos factores fueron clave para establecer la sanción disciplinaria.
El fallo también aclaró que no hubo pruebas suficientes para sancionar a otros jugadores que habían sido mencionados durante el proceso, por lo que la responsabilidad recayó exclusivamente sobre Novoa.
Esta sanción representa un golpe sensible para Millonarios, que pierde a uno de sus hombres de experiencia en un tramo decisivo del campeonato. Más allá de lo deportivo, el club también deberá gestionar el impacto institucional de un episodio que vuelve a generar ruido en su entorno justo cuando más necesita estabilidad para alcanzar sus objetivos en la Liga.