

El Deportivo Cali no solo dejó dudas en lo futbolístico en su primer partido del campeonato ante Jaguares de Córdoba, sino que también encendió la inconformidad de su hinchada, que al final del compromiso manifestó su descontento con decisiones técnicas y puso en tela de juicio el rumbo del equipo bajo la conducción de Alberto Gamero.
Más allá del resultado, uno de los principales focos de molestia estuvo en el escaso tiempo en cancha que recibieron algunos de los refuerzos llamados a marcar diferencia. Nombres como Ronaldo Pájaro, Tití Rodríguez y José Caldera tuvieron una participación mínima o nula, situación que generó fuertes críticas desde la tribuna y en redes sociales.
El reclamo más repetido entre los aficionados fue claro: la falta de oportunidades para los nuevos refuerzos. Parte de la hinchada cuestionó que el cuerpo técnico haya solicitado la llegada de estos jugadores si no iba a utilizarlos desde el inicio o, al menos, darles mayor protagonismo en un partido que exigía respuestas futbolísticas.
“Los llamó para no ponerlos”, fue una de las frases más replicadas por los seguidores azucareros, que esperaban ver una propuesta más ambiciosa y mayor apuesta por las caras nuevas del plantel.
La lectura del partido por parte de Gamero también fue objeto de críticas. Para muchos, los cambios llegaron tarde o no respondieron a las necesidades del juego, lo que impidió que el equipo encontrara variantes ofensivas y mayor profundidad en los momentos clave del encuentro.
El bajo protagonismo de jugadores como Pájaro, Rodríguez y Caldera fue interpretado como una señal de desconfianza, lo que alimentó la sensación de desconexión entre la planificación del mercado de fichajes y la ejecución en el campo.
Aunque se trata apenas del primer partido del torneo, el ambiente alrededor del equipo no es el mejor. Un sector de la hinchada comenzó a cuestionar la continuidad de Alberto Gamero, señalando que el Deportivo Cali necesita resultados inmediatos y una identidad clara para competir.
Si bien desde el club se mantiene la calma y se insiste en el proceso, la presión externa ya empezó a sentirse. La afición espera ver cambios rápidos, mayor protagonismo de los refuerzos y una idea de juego más convincente en las próximas jornadas.
El debut ante Jaguares dejó más interrogantes que certezas para el Deportivo Cali. El descontento de la hinchada, sumado a las dudas futbolísticas, convierte los próximos partidos en claves para recomponer la relación entre el equipo, el cuerpo técnico y la afición.
El margen de error es corto y el mensaje desde la tribuna fue contundente: la gente quiere ver a los refuerzos en cancha y un equipo que responda.