

La Selección Colombia Sub-17 escribió una página dorada al consagrarse campeona del Sudamericano tras imponerse con autoridad sobre Argentina Sub-17 en la gran final. El equipo dirigido por Freddy Hurtado no solo confirmó su favoritismo, sino que mostró carácter, fútbol y contundencia para quedarse con el título.
El camino no fue sencillo. Tras un inicio con dudas, en el que le costó marcar ante Ecuador y Uruguay, Colombia fue creciendo en el torneo. La reivindicación llegó a lo grande: goleó a Brasil Sub-17, uno de los grandes candidatos, y cerró con una actuación contundente en la final.
El partido decisivo tuvo un momento inesperado cuando, al minuto 33, un apagón en el estadio detuvo las acciones. Sin embargo, la pausa pareció beneficiar al conjunto colombiano, que regresó al campo con mayor claridad y determinación.
Antes del descanso, Miguel Agámez abrió el camino con un potente remate de media distancia que se clavó en el ángulo, un gol que cambió el rumbo del encuentro. En la segunda mitad, Colombia fue una ráfaga: al minuto 49, Matías Caicedo amplió la ventaja tras conectar un centro preciso de Juan Fori.
El dominio se hizo total pocos minutos después, cuando Juan Escorcia desbordó por la banda izquierda y asistió nuevamente a Agámez, quien firmó su doblete de cabeza para sentenciar prácticamente el partido.
Argentina intentó reaccionar, pero terminó desbordada. La frustración se reflejó en las expulsiones, incluida la de Mateo Mendívia al minuto 74, lo que dejó al equipo con inferioridad numérica. Colombia aprovechó el momento y Escorcia selló la goleada con el cuarto tanto, tras una asistencia de Luis Maturana.
El pitazo final confirmó lo que ya era evidente: Colombia fue el mejor equipo del torneo. Enfrentó a las dos potencias de la Conmebol y respondió con fútbol, jerarquía y contundencia.
Después de 33 años, la Sub-17 vuelve a levantar el trofeo sudamericano, dejando claro que hay una nueva generación lista para competir al más alto nivel. Campeón merecido.