

El conflicto en Oriente Medio ha comenzado a generar preocupación en el mundo del automovilismo. El jefe de Mercedes, Toto Wolff, reconoció que existe incertidumbre sobre la realización de las próximas carreras del calendario de Fórmula 1, específicamente los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita.
Los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han provocado el cierre de aeropuertos en la región, incluido el de Baréin, mientras que misiles iraníes han tenido como objetivo varias capitales del Golfo, aumentando la tensión geopolítica.
Ante este panorama, la Fórmula 1 confirmó que está monitoreando de cerca la situación, ya que Baréin tiene previsto albergar la cuarta ronda del campeonato del 10 al 12 de abril, mientras que Arabia Saudita recibiría la quinta carrera apenas una semana después.
Durante una rueda de prensa en el marco del Gran Premio de Australia, que abre la temporada 2026, Wolff dejó claro que el deporte pasa a un segundo plano frente a la gravedad del contexto.
“La Fórmula 1 pasa a ser, en cierto modo, la segunda prioridad. La situación en la región es tan importante que incluso es difícil hablar con los líderes locales y preguntar qué pasará con el Gran Premio”, afirmó.
El dirigente también admitió que no está seguro de si es realista que las carreras se disputen en este momento, aunque manifestó su deseo de que puedan realizarse si la situación mejora.
Wolff señaló además que la gestión del tema corresponde al director ejecutivo de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, y a la Federación Internacional del Automóvil (FIA), quienes deberán evaluar los riesgos y tomar una decisión final.
Por su parte, el jefe del equipo Audi, Jonathan Wheatley, explicó que su escudería también sigue de cerca el desarrollo del conflicto, aunque recordó que en el automovilismo una o dos semanas pueden cambiar completamente el panorama.
“En nuestro deporte una semana es mucho tiempo. Dos semanas son una eternidad”, comentó, al señalar que aún es demasiado pronto para confirmar si las carreras podrán disputarse.
El impacto del conflicto no solo afecta a la Fórmula 1. El MotoGP también enfrenta dudas sobre la realización del Gran Premio de Qatar, programado del 10 al 12 de abril en el circuito de Lusail. Incluso el Campeonato Mundial de Resistencia ya canceló su carrera inaugural en Qatar, prevista para finales de marzo.
La evolución del conflicto en Oriente Medio será clave para determinar si el calendario del automovilismo internacional podrá desarrollarse con normalidad en las próximas semanas.