

Noche histórica en el Metropolitano. El Atlético de Madrid firmó un primer tiempo arrollador y aplastó 4-0 al FC Barcelona en la ida de semifinales de la Copa del Rey 2025/2026. Fue una ráfaga demoledora, de esas que marcan época y dejan cicatrices.
El golpe inicial llegó en una jugada insólita: un autogol que abrió la puerta a la tormenta rojiblanca. El equipo de Diego Simeone olió sangre y no perdonó. A los 14 minutos, Antoine Griezmann amplió la ventaja con un remate bajo y preciso tras asistencia de Nahuel Molina, consolidando un dominio que ya era evidente.
Barcelona intentó reaccionar. A los 20’, Fermín López sacudió el travesaño tras un córner y estuvo cerca de descontar. Pero fue apenas un espejismo. Atlético respondió con presión alta, recuperación inmediata y ataques profundos que expusieron cada desajuste defensivo culé.
La ráfaga continuó al minuto 33. Julián Álvarez filtró un balón preciso para Ademola Lookman, quien definió de derecha dentro del área para el 3-0. Era el reflejo de un equipo compacto, vertical y letal.
Y cuando parecía que el descanso daría respiro, llegó el cuarto mazazo. En el tiempo añadido (47’), Lookman devolvió la gentileza y asistió a Julián, que sacó un potente remate para el 4-0 que hizo estallar el estadio. Un primer tiempo demoledor, sin concesiones y con una efectividad quirúrgica.
Con la amplia diferencia en el marcador, el Atlético de Madrid bajó las revoluciones en el complemento y administró la ventaja con inteligencia. Sin renunciar al ataque, el equipo rojiblanco manejó los tiempos y dejó siempre la sensación de que podía golpear nuevamente. El panorama se inclinó aún más cuando el Barcelona quedó con diez jugadores tras la expulsión de Eric García, sancionada vía VAR por una fuerte entrada, situación que terminó de facilitar el control colchonero en el cierre del partido.
Un dato que sacude la historia
El 4-0 parcial quedó registrado de inmediato como un dato histórico. Barcelona no se iba al descanso perdiendo por cuatro goles ante Atlético desde la temporada 1949-50. A nivel oficial, no sufría una desventaja semejante al entretiempo desde la Liga 1953-54. Más de siete décadas después, el Colchonero repitió una ventaja de esa magnitud y dejó al conjunto catalán obligado a una reacción épica que nunca llegó.
Atlético construyó su diferencia con intensidad, presión y contundencia. Barcelona, en cambio, quedó aturdido ante un vendaval rojiblanco que convirtió el Metropolitano en una caldera y la semifinal en una noche para la memoria.