

Álvaro Arbeloa dio un paso trascendental en su historia con el Real Madrid al asumir el cargo de entrenador del primer equipo, aunque su inicio estuvo lejos de ser ideal. El técnico español debutó con una dura derrota ante el Albacete, un resultado que significó la eliminación del club blanco de la Copa del Rey, marcando un comienzo complejo en su nueva etapa al frente del banquillo merengue.
Arbeloa, nacido en Salamanca en 1983, construyó una carrera profundamente ligada al Real Madrid. Como futbolista defendió la camiseta blanca entre 2009 y 2016, periodo en el que disputó 238 partidos oficiales y conquistó ocho títulos, incluidos dos Champions League, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa, una Liga, dos Copas del Rey y una Supercopa de España. Defensa polivalente, se formó en la cantera desde 2001, debutó con el primer equipo en 2004, tuvo pasos por el Deportivo y el Liverpool, y regresó para consolidarse como una pieza fiable del vestuario. En total, marcó seis goles.
A nivel internacional fue 56 veces internacional con la selección española y formó parte de la generación dorada que conquistó el Mundial de 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012. Cerró su carrera profesional tras una última etapa en el West Ham.
Su trayectoria como entrenador también se desarrolló íntegramente en la estructura del Real Madrid. Llegó a la cantera en la temporada 2020/21 dirigiendo al Infantil A, con el que fue campeón de Liga, y posteriormente pasó por el Cadete A (2021-2022) y el Juvenil A (2022-2025). Con este último firmó su etapa más exitosa: logró el triplete en la temporada 2022-2023 —Liga, Copa del Rey y Copa de Campeones— y volvió a ganar la Liga en la campaña 2024-2025.
En junio de 2025 asumió el mando del Real Madrid Castilla, en reemplazo de Raúl González, dejando al filial en la cuarta posición del Grupo 1 de Primera RFEF antes de su salto al primer equipo.
Arbeloa llega con una propuesta clara basada en la intensidad, la presión alta y un sistema 4-3-3, con protagonismo de las bandas y los laterales. El reto inmediato será recomponer el ánimo del grupo, recuperar el estado físico de la plantilla estelar y responder a un calendario exigente, con la obligación de revertir la imagen tras un debut que dejó más dudas que certezas.